En San Miguel del Padrón hay algo que ya no puede seguir ignorándose. Mientras prácticamente todo el municipio pasa horas y horas a oscuras, el circuito H443, específicamente en el reparto Los Ángeles, parece vivir en otra realidad: según denuncian vecinos, allí la corriente prácticamente no se quita nunca.Y la pregunta es sencilla: ¿por qué?No se trata de pedir que le quiten la corriente a nadie. Se trata de entender por qué, si la crisis energética es para todos, el sacrificio no parece ser igual para todos.Hay familias que pasan interminables horas sin electricidad. Personas que esperan para cocinar, cargar un teléfono, conservar los alimentos, bañarse o simplemente poder dormir con un poco de alivio. Y cuando finalmente llega la corriente, comienza una carrera contra el tiempo para hacer en pocas horas todo lo que normalmente debería hacerse durante un día completo.Y lo más indignante es que los vecinos ya han ido a reclamar al Gobierno, buscando respuestas y soluciones. ¿Y cuál ha sido la respuesta que, según ellos, han recibido?
“¿De qué se quejan, si se les ponen cuatro horas de corriente?”Cuatro horas.Como si cuatro horas de electricidad fueran un favor. Como si una familia tuviera que agradecer que puede disponer de unas pocas horas de un servicio tan básico como la electricidad. Como si el problema dejara de existir simplemente porque durante un rato se encienden las luces.Mientras tanto, aparecen otras preguntas que tampoco deberían quedar en el aire: ¿qué ocurre con el H443 de Los Ángeles? ¿Por qué allí la situación parece ser tan diferente? ¿Qué explicación existe para esa distribución? ¿Y qué sucede con el conocido negocio de los Yurkis en La Virgen del Camino, mientras tantos vecinos viven pendientes del próximo apagón?Si existen razones técnicas para esas diferencias, que se expliquen públicamente. Si existen circuitos priorizados, que se informe cuáles son y por qué. Y si hay servicios o instalaciones que necesitan un tratamiento especial, que la población conozca las razones.Porque lo que no puede hacerse es pedirle paciencia a una población que ya está agotada y después responderle con un “¿de qué se quejan?”.
La gente no se está quejando porque tenga cuatro horas de corriente. Se está quejando porque cuatro horas no alcanzan para vivir dignamente, mientras otros parecen tener una realidad completamente diferente.San Miguel del Padrón no está pidiendo privilegios. Está pidiendo igualdad, transparencia y respeto.Porque cuando unos pasan horas a oscuras y otros mantienen la luz encendida, el problema deja de ser solamente energético. Se convierte también en una cuestión de justicia y explicación pública.Y mientras nadie explique esas diferencias, las preguntas van a seguir ahí.Porque no solamente se está apagando la corriente en San Miguel del Padrón. También se está apagando la paciencia de quienes llevan demasiado tiempo esperando respuestas.

